Partiendo del casco de Combarro, los hórreos asomados al mar marcan un sendero fotogénico hacia Poio. Alterna pasarelas y callejas, saluda a mariscadoras en bajamar y reserva tiempo para el monasterio. Si vuelves en luz dorada, los graneros se espejan y la marea parece respirar contigo.
Entre molinos, ríos juguetones y viñas de Albariño, este itinerario permite sentir el pulso rural a un paso de la ría. Lleva calzado con agarre para rocas húmedas y planifica un regreso en taxi o bus. En días lluviosos, el verde canta más fuerte y conquista el ánimo.